Evaluación y valoración psicológica

Le ayudamos a entender cómo piensa, aprende y recuerda, y preparamos documentación que pueden usar las escuelas, los organismos que aplican exámenes y su equipo médico. Muchas preguntas pueden responderse en una valoración virtual con la Dra. Lusk; no siempre hace falta una evaluación completa, y el camino adecuado se decide en conjunto en una entrevista diagnóstica.

Valoración virtual y evaluación integral

En esta página hay dos niveles de trabajo, y conviene conocer la diferencia antes de empezar. El primero es una valoración enfocada: la Dra. Della S. Lusk se reúne con usted en persona en nuestro consultorio de Flagstaff o por video seguro, elabora con cuidado su historia, usa cuestionarios y entrevistas estandarizados cuando son pertinentes, y responde una pregunta definida. Así se logra con frecuencia la aclaración diagnóstica. Quien lleva años preguntándose si lo que vive es depresión, ansiedad u otra cosa suele obtener una respuesta clara y una dirección para el tratamiento sin un día entero de pruebas.

El segundo es la evaluación integral que se describe más abajo: unas 12 a 15 horas o más de trabajo clínico, con pruebas estandarizadas aplicadas en el consultorio y un informe escrito extenso. Ese nivel de trabajo es la herramienta adecuada cuando una institución lo exige, cuando una pregunta sobre la memoria es compleja o cuando el diagnóstico mismo depende de instrumentos que deben aplicarse en persona. No siempre está indicado, y no empezamos por ahí de manera automática.

Cada situación es distinta, así que lo aclaramos al principio en lugar de suponer lo que usted necesita. Sea cual sea su pregunta, se empieza con una entrevista diagnóstica con la Dra. Lusk; en esa reunión se deciden los siguientes pasos. Algunos instrumentos deben aplicarse en persona. Si su pregunta lo requiere, coordinamos una cita en nuestro consultorio de Flagstaff o, si usted no vive cerca, le referimos a recursos locales en su zona.

Toda evaluación empieza con una entrevista diagnóstica

Sea cual sea la evaluación que esté considerando, el proceso empieza igual: con una entrevista diagnóstica con la Dra. Della S. Lusk, que puede ser en español. En esa reunión elaboramos la historia, escuchamos la pregunta en sus propias palabras y decidimos en conjunto si una valoración enfocada la responderá o si hace falta la evaluación integral; ahí también se decide en qué idioma conviene aplicar cada prueba. Con niñas, niños y adolescentes más jóvenes, esta primera reunión suele ser solo con madres y padres, por razones que se explican más abajo.

Empezamos por la evaluación y no por la terapia por dos razones. La primera tiene que ver con el sesgo. Si es posible que después quiera hacer terapia con la Dra. Lusk, la evaluación debe hacerse primero. Una vez que una profesional se ha convertido en terapeuta de alguien, tiene una relación con esa persona y una visión de ella difícil de dejar de lado, y una evaluación hecha después es menos objetiva que una hecha al principio. Hacer la evaluación primero mantiene los resultados limpios y deja abierta la opción de trabajar con ella después. La misma precaución aplica en sentido contrario: cuando una persona que ya está en terapia con la Dra. Lusk necesita una evaluación, ella con frecuencia la refiere a otro psicólogo o psicóloga, por este mismo riesgo de sesgo.

La segunda razón es que la evaluación casi siempre aporta una comprensión muy útil sobre las modalidades de tratamiento más adecuadas. Saber si una dificultad tiene su raíz en la atención, el aprendizaje, el estado de ánimo, la memoria o una combinación cambia cómo debe ser el tratamiento, y es mucho mejor saberlo antes de empezar que descubrirlo meses después. Esto vale tanto si el tratamiento será con nosotros como con quien le refirió o con otra persona por completo.

Todas estas decisiones se toman en una conversación honesta y franca con la Dra. Lusk en esa primera reunión, no con una regla que se aplica a todo el mundo. En conjunto hablarán de si hace falta una evaluación completa, cuántas pruebas requiere su pregunta, qué puede hacerse por video y qué necesita el consultorio, si el trabajo será local o a distancia, para qué escuela o institución es el informe y qué espera, y si le serviría más que le refiramos a otro psicólogo o psicóloga. Debe salir sabiendo qué le recomendamos y por qué, y con libertad para decidir qué quiere hacer.

Diagnóstico de TDAH y de autismo

Las preguntas sobre el TDAH y el autismo están entre los motivos más comunes por los que nos buscan para una evaluación, tanto en personas adultas como en menores. Estos diagnósticos suelen requerir una evaluación en el consultorio. Los instrumentos que distinguen las dificultades de atención y de funciones ejecutivas de otras explicaciones, y las observaciones estructuradas que se usan en una evaluación del autismo, no están diseñados para aplicarse por video, y no le diremos lo contrario.

Lo que sí puede hacer una conversación virtual enfocada con la Dra. Lusk es ayudar a decidir si esa evaluación en el consultorio hace falta. A veces la historia apunta con claridad hacia las pruebas. Otras veces apunta a otra cosa, como una ansiedad sin tratar, un problema de sueño o una diferencia de aprendizaje, y lo que más conviene como siguiente paso es otro tipo de valoración. Empezar con esa conversación evita comprometerse con un proceso largo antes de que alguien se pregunte si es el adecuado. Nuestra página sobre el TDAH describe las pruebas, la terapia y el coaching que ofrecemos una vez que el panorama está más claro.

Evaluaciones psicoeducativas para niñas, niños y adolescentes

Cuando a una niña o a un niño le cuesta la escuela, madres, padres y docentes suelen ver el efecto antes de que alguien entienda la causa. Una evaluación psicoeducativa examina cómo aprende: la capacidad cognitiva, las habilidades de lectura, escritura y matemáticas, el lenguaje, la atención, la memoria y la velocidad de procesamiento, medidos con instrumentos estandarizados y comparados con otros menores de la misma edad. El objetivo es describir dónde está realmente la dificultad, ya sea un trastorno específico del aprendizaje, un problema de atención, una debilidad del lenguaje, una ansiedad que se manifiesta como evitación o una combinación.

Con niñas, niños y adolescentes más jóvenes, la primera reunión suele ser solo con madres y padres, sin la persona menor presente. Así los temas importantes pueden hablarse de manera franca y directa: lo que ven en casa y lo que oyen de la escuela, lo que ya se ha intentado y lo que les preocupa. Tener esa conversación con la niña o el niño en la sala suele ser incómodo para todas las partes, y tiende a dejar cosas importantes sin decir. La Dra. Lusk conoce a la persona menor en las sesiones de pruebas que siguen, ya con las inquietudes de la familia comprendidas.

El informe se redacta para que el equipo escolar pueda usarlo. Describe las fortalezas de la niña o el niño además de sus áreas de dificultad, y vincula las recomendaciones con los resultados, para que un IEP (programa de educación individualizada) o un plan 504, las adaptaciones en el aula o las tutorías externas se diseñen a partir de lo que las pruebas mostraron de verdad. Después nos reunimos con madres y padres para revisar los resultados en lenguaje sencillo, y con la o el estudiante cuando es apropiado para su edad. Las niñas y los niños de las escuelas del Flagstaff Unified School District (FUSD) son parte habitual de este trabajo, igual que los de otros distritos de Arizona y de otros lugares; el informe se escribe para el equipo escolar que lo vaya a leer. Las pruebas para menores se hacen en nuestro espacio dedicado a la evaluación, en el consultorio de Flagstaff. Para qué escuela es la documentación, y qué esperará esa escuela, se habla en la reunión inicial con la Dra. Lusk.

Cuando la familia y el distrito escolar no están de acuerdo

A veces un distrito escolar ya evaluó a una niña o a un niño, y la familia no está de acuerdo con lo que encontró, o con los servicios y la elegibilidad que siguieron. El desacuerdo puede ser sobre si un diagnóstico aplica, si las necesidades de la persona menor se midieron por completo o si los servicios ofrecidos corresponden a esas necesidades. En esa situación, a veces la familia busca la evaluación de un psicólogo o una psicóloga que no forma parte del distrito. A estas se les suele llamar evaluaciones educativas independientes.

Nuestro papel en una evaluación independiente es el mismo que en cualquier otra: evaluar con cuidado, comparar los resultados con los datos normativos adecuados y describir lo que encontramos en un informe que el equipo escolar pueda leer y responder. Revisamos la evaluación del distrito como parte de la historia, y podemos llegar a conclusiones parecidas o distintas. Lo que ofrecemos es una descripción completa e independiente de la persona menor; cómo la usen el distrito y la familia lo resuelven entre ellos. No podemos prometer un hallazgo en particular ni un resultado en particular en la escuela.

Adaptaciones para la universidad y los exámenes nacionales

Con frecuencia, quienes estudian en la universidad necesitan documentación actualizada de una diferencia de aprendizaje o de una dificultad de atención antes de que la oficina para estudiantes con discapacidad de una universidad o de un colegio comunitario pueda organizar adaptaciones, como tiempo adicional o un espacio con menos distracciones. Esto aplica a estudiantes de Northern Arizona University (NAU) y de Coconino Community College (CCC), aquí en Flagstaff, y aplica igual en cualquier otra universidad; cada oficina tiene sus propios requisitos, y redactamos el informe para cumplirlos. Las personas adultas que se preparan para el MCAT, el LSAT, el SAT, el ACT o el GRE enfrentan un requisito parecido de los organismos nacionales de exámenes, que suelen ser exigentes con lo que aceptan. Una carta médica por lo general no cumple los criterios. Piden pruebas estandarizadas, puntuaciones comparadas con datos normativos, una historia clínica y un informe escrito que vincule los resultados con limitaciones funcionales específicas, como la forma en que una velocidad de procesamiento más lenta afecta un examen con tiempo límite.

Para muchas personas que estudian, esta es la situación que requiere la evaluación integral, porque el estándar de la documentación lo fija la institución, no nosotros. Cuando la pregunta puede atenderse de forma virtual, trabajamos con estudiantes y escuelas de todo el país, con las mismas reglas que rigen toda nuestra atención virtual: la Dra. Lusk le atiende por video cuando usted se encuentra físicamente en Arizona o en un estado que participa en PSYPACT. Para qué institución es la documentación, cuántas pruebas hará falta, si alguna parte puede hacerse por video y si el trabajo será local o a distancia se definen en la reunión inicial con la Dra. Lusk. Estudiantes y docentes de Flagstaff también pueden leer nuestra página para la comunidad de NAU (en inglés).

Memoria, lesión cerebral y otras preguntas neurocognitivas

Para las personas mayores y sus familias, una prueba breve en un consultorio médico puede indicar que algo cambió, pero no puede distinguir con confiabilidad el envejecimiento normal de condiciones como la enfermedad de Alzheimer, la demencia con cuerpos de Lewy o la demencia frontotemporal. Una evaluación neurocognitiva examina la memoria, la atención, el lenguaje y las habilidades visoespaciales con la profundidad suficiente para describir el patrón, que es el tipo de información que pide un equipo de neurología o de cuidado de la memoria. También puede dar a la familia una idea clara de lo que la persona todavía hace bien, algo importante cuando se acercan decisiones sobre manejar, las finanzas o dónde vivir.

Una lesión cerebral traumática plantea otra versión de la misma pregunta. Después de una conmoción cerebral, una caída o un accidente de tránsito, la persona o su familia pueden notar cambios en la memoria, la concentración, la rapidez o el estado de ánimo que son difíciles de poner en palabras. Una evaluación mide el funcionamiento actual frente a lo que se esperaría para esa persona, describe lo que cambió y le da al equipo médico y a cualquier equipo de rehabilitación algo concreto con qué trabajar. Otras condiciones médicas que afectan el pensamiento se abordan de la misma manera. En cada caso, la primera conversación decide cuántas pruebas necesita realmente la pregunta.

Evaluaciones que aclaran el tratamiento más adecuado

No toda evaluación termina en un diagnóstico para una institución. Profesionales de la consejería, la psiquiatría, el trabajo social y otras áreas con frecuencia nos refieren a una persona porque el tratamiento se estancó o el panorama no está claro, y la pregunta es práctica: ¿qué está pasando en realidad y qué tipo de tratamiento tiene más probabilidades de ayudar? Alguien que no avanza en la terapia conversacional puede tener un problema de atención o de aprendizaje que nadie ha medido. Alguien cuyo ánimo no ha respondido como se esperaba puede tener un diagnóstico distinto del que se está tratando. Una evaluación clara permite que quien refirió ajuste el plan en lugar de seguir adivinando.

Gran parte de este trabajo es aclaración diagnóstica, y muchas de estas evaluaciones se hacen mediante una valoración virtual con la Dra. Lusk, agregando pruebas en persona solo cuando un instrumento lo exige. Con su consentimiento, el informe vuelve a quien le refirió, con los resultados y recomendaciones sobre el tipo de tratamiento: si conviene más la terapia, el coaching, una consulta sobre medicamentos con quien los receta, apoyo educativo o una combinación, y a qué prestar atención. Con gusto hablamos con quien le refiere antes de la evaluación, para plantear bien la pregunta.

Qué incluye una evaluación integral

Cuando la situación requiere la evaluación completa, esta implica unas 12 a 15 horas o más de trabajo clínico, buena parte fuera de la sala de pruebas. En esto se invierte ese tiempo.

Paso 1: entrevista clínica a fondo, de 1 a 2 horas. Usted se reúne con la Dra. Lusk, con un familiar si eso ayuda, para hablar de las dificultades académicas, las metas de las adaptaciones o las inquietudes sobre la memoria y los cambios de conducta. Con menores o adolescentes más jóvenes, esta reunión suele ser solo con madres y padres. Esta conversación define qué pruebas se aplican, para que los resultados respondan a lo que pide una universidad, una escuela de kínder a 12.º grado como las del FUSD, un organismo nacional de exámenes o un equipo de neurología.

Paso 2: sesiones de pruebas estandarizadas, de 3 a 8 horas. Se hacen en nuestro espacio dedicado a la evaluación en el consultorio de Flagstaff, una sala cómoda preparada especialmente para las pruebas. Las mediciones son pruebas estandarizadas de capacidad cognitiva, memoria, funciones ejecutivas, velocidad de procesamiento y, cuando es pertinente, rendimiento académico. Estos son los datos objetivos que buscan quienes evalúan las solicitudes y el personal médico. Pueden mostrar limitaciones funcionales, como la forma en que una velocidad de procesamiento más lenta afecta un examen con tiempo límite, o patrones clínicos, como la diferencia entre el olvido rápido asociado con la enfermedad de Alzheimer y las dificultades visoespaciales más típicas de la demencia con cuerpos de Lewy.

Paso 3: calificación e interpretación clínica, de 3 a 4 horas. Esto ocurre tras bambalinas. La Dra. Lusk califica cada prueba y compara sus resultados con muestras normativas nacionales de la misma edad y escolaridad, y luego analiza cómo encajan las piezas.

Paso 4: redacción del informe, de 4 a 6 horas. También tras bambalinas. El resultado es un informe completo, a menudo de 15 páginas o más, redactado en los términos que piden las oficinas universitarias para estudiantes con discapacidad, los distritos escolares y los servicios de cuidado de la memoria, con los resultados expuestos de modo que alguien que no estuvo presente pueda seguirlos.

Paso 5: sesión de entrega de resultados, de 1 hora. Revisamos el informe en conjunto en lenguaje sencillo, respondemos sus preguntas y planteamos los siguientes pasos razonables para la escuela o la atención médica.

Lo que el informe puede y no puede hacer

El informe se redacta con el tipo de evidencia que piden las oficinas para estudiantes con discapacidad y el personal médico especializado: puntuaciones estandarizadas, comparaciones normativas, una exposición clara de lo encontrado y recomendaciones específicas vinculadas con esos resultados. Prepararlo así busca reducir las idas y vueltas que retrasan las decisiones.

Hay límites que queremos dejar claros. No podemos prometer un diagnóstico en particular antes de hacer las pruebas; la evaluación describe lo que muestran los datos, sea lo que sea. Tampoco podemos prometer que una escuela, una universidad o un organismo de exámenes otorgue adaptaciones, ni que un distrito escolar cambie su postura. Esas decisiones le corresponden a la institución. Lo que sí podemos hacer es asegurarnos de que la documentación que usted les entregue sea completa, actual y responda las preguntas que probablemente harán.

Dónde se hacen las evaluaciones

Las pruebas en persona se hacen en nuestro consultorio de Flagstaff, en 710 N Beaver Street, BLDG 4, en un espacio cómodo y diseñado especialmente para la evaluación: silencioso, sin interrupciones y preparado para que una sesión larga de pruebas sea lo más llevadera posible. Ahí suelen hacerse las evaluaciones de TDAH y de autismo, las pruebas psicoeducativas para menores y las sesiones de pruebas estandarizadas de una evaluación integral. Nuestro resumen de los servicios psicológicos en Flagstaff (en inglés) describe la práctica en general.

La valoración virtual con la Dra. Lusk está disponible por video seguro para clientes en todo Arizona y en los estados que participan en PSYPACT, según dónde se encuentre físicamente durante la cita. Si su pregunta puede aclararse por video, y si el trabajo será local o a distancia, se decide en la entrevista diagnóstica con la Dra. Lusk, como se explica más arriba. Puede conocer más sobre la formación y la trayectoria de la Dra. Lusk en su perfil, y sobre la práctica en general en la página de nuestro equipo.

Preguntas frecuentes

¿Todas las personas necesitan la evaluación completa de 12 a 15 horas?

No. Una evaluación integral es la herramienta adecuada cuando una institución exige ese nivel de documentación, cuando una pregunta sobre la memoria o una lesión cerebral es compleja, o cuando el diagnóstico depende de instrumentos que deben aplicarse en persona. Muchas situaciones, incluida buena parte de la aclaración diagnóstica, pueden atenderse con una valoración más enfocada. Hablamos de lo que su pregunta requiere realmente antes de programar cualquier prueba.

¿La valoración puede hacerse de forma virtual?

Con frecuencia, sí. La Dra. Lusk logra buena parte de la aclaración diagnóstica con valoraciones por video seguro cuando usted se encuentra en Arizona o en un estado que participa en PSYPACT. El diagnóstico de TDAH y el de autismo son las principales excepciones: suelen requerir una evaluación en el consultorio, aunque una conversación virtual enfocada puede ayudar a decidir si esa evaluación hace falta. Algunos otros instrumentos también deben aplicarse en persona. Eso se decide en la entrevista diagnóstica, una vez que entendemos su pregunta.

La escuela de mi hija o mi hijo ya hizo una evaluación. ¿Por qué haríamos otra?

Por lo general, porque la familia y el distrito ven de manera distinta las necesidades de la persona menor y quieren una mirada independiente. Revisamos las pruebas de la escuela como parte de la historia, evaluamos por nuestra cuenta las áreas en cuestión y redactamos un informe que el equipo escolar pueda leer y responder. Podemos coincidir con los resultados del distrito o diferir de ellos; en cualquier caso, describimos lo que encontramos.

¿Quién debe venir a la entrevista inicial?

Si se trata de una persona adulta, usted y cualquier persona cuyas observaciones ayuden. Con menores o adolescentes más jóvenes, la primera reunión suele ser solo con madres y padres, sin la persona menor, para que los temas importantes puedan hablarse con franqueza; la niña o el niño conoce a la Dra. Lusk en las sesiones de pruebas que siguen. La opinión de sus docentes también suele ser útil. En una evaluación de la memoria o de una lesión cerebral, la pareja, una hija o un hijo adulto u otro familiar con frecuencia nota cambios que la persona evaluada no nota, y su relato forma parte del cuadro clínico.

¿Qué debo traer?

Ayudan los informes de pruebas o evaluaciones anteriores, los expedientes escolares como un IEP o un plan 504, los expedientes médicos pertinentes y una lista de los medicamentos actuales. Si le refirió alguien de consejería, psiquiatría o trabajo social, también es útil una nota de esa persona sobre lo que espera saber. Si no tiene estos documentos, igual podemos empezar; la entrevista inicial cubre buena parte de lo mismo. Para las sesiones de pruebas, traiga bocadillos y agua. Las sesiones son largas, y es más fácil dar lo mejor de usted sin hambre ni sed.

Me gustaría hacer terapia con la Dra. Lusk. ¿Por qué necesito una evaluación primero?

Hacer la evaluación antes de la terapia mantiene objetivos los resultados, por las razones explicadas más arriba, y casi siempre muestra qué enfoque ayudará más, así que la terapia que sigue va mejor dirigida desde la primera sesión.

Empiece con una entrevista diagnóstica

El primer paso de cualquier evaluación es una entrevista diagnóstica con la Dra. Della S. Lusk, en la que se decide el siguiente paso. Puede solicitarla, también en español, a través de nuestro portal seguro o llamando a nuestra oficina al (928) 774-7997.