Biorretroalimentación (biofeedback)

Publicación del DHHS n.º (ADM) 83-1273
Este material fue escrito por Bette Runck, redactora de la División de Comunicación y Educación del Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH, por sus siglas en inglés). Traducción al español: personal de Psychotherapy.Com.

INSTITUTO NACIONAL DE SALUD MENTAL, División de Información Científica y Pública, serie Plain Talk. Editora: Ruth Kay

¿Qué es la biorretroalimentación?

La biorretroalimentación es una técnica de tratamiento en la que las personas aprenden a mejorar su salud usando señales de su propio cuerpo. Profesionales de la fisioterapia la usan para ayudar a quienes han sufrido un derrame cerebral a recuperar el movimiento de músculos paralizados. Profesionales de la psicología la usan para ayudar a clientes tensos y ansiosos a aprender a relajarse. Especialistas de muchos campos la usan para ayudar a las personas que atienden a sobrellevar el dolor.

Es probable que usted ya haya usado la biorretroalimentación. La ha usado si alguna vez se tomó la temperatura o se subió a una báscula. El termómetro le dice si tiene fiebre, y la báscula, si subió de peso. Ambos aparatos le “devuelven” información sobre el estado de su cuerpo. Con esa información, usted puede tomar las medidas que ha aprendido para mejorar ese estado. Cuando tiene fiebre, se acuesta y toma muchos líquidos. Cuando sube de peso, decide comer menos, y a veces lo logra.

Los profesionales clínicos usan complejos aparatos de biorretroalimentación de un modo parecido a como usted usa su báscula o su termómetro. Sus aparatos pueden detectar las funciones internas del cuerpo con mucha más sensibilidad y precisión que la persona por sí sola. Esa información puede ser valiosa. Tanto las personas en tratamiento como sus terapeutas la usan para medir y orientar el avance del tratamiento.

Para la persona en tratamiento, el aparato de biorretroalimentación funciona como una especie de sexto sentido que le permite “ver” u “oír” la actividad dentro de su cuerpo. Un tipo de aparato muy usado, por ejemplo, capta las señales eléctricas de los músculos. Traduce esas señales a una forma que la persona puede percibir: quizá enciende un foco que parpadea, o activa un pitido cada vez que los músculos se tensan más. Si la persona quiere relajar los músculos tensos, intenta que el parpadeo o el pitido sea más lento.

Como un lanzador de béisbol que aprende a lanzar la pelota sobre el home, quien practica la biorretroalimentación, al intentar mejorar una habilidad, observa su desempeño. Cuando un lanzamiento no da en el blanco, el lanzador ajusta su forma de lanzar para hacerlo mejor la siguiente vez. Cuando la luz parpadea o el aparato pita con demasiada frecuencia, quien practica la biorretroalimentación hace ajustes internos que cambian las señales. Quien guía la terapia actúa como entrenador: desde un lado fija metas y límites sobre lo que se puede esperar, y da consejos para mejorar el desempeño.

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Los inicios de la biorretroalimentación

La palabra “biofeedback” se acuñó a fines de la década de 1960 para describir procedimientos de laboratorio que entonces se usaban para entrenar a participantes de investigaciones a modificar la actividad cerebral, la presión arterial, la frecuencia cardiaca y otras funciones del cuerpo que normalmente no se controlan de manera voluntaria. En ese momento, en la comunidad científica se esperaba que algún día la biorretroalimentación nos diera un gran control sobre nuestro cuerpo. Se pensaba, por ejemplo, que podríamos volvernos más creativos por voluntad propia cambiando los patrones de nuestras ondas cerebrales. Algunas personas creían que la biorretroalimentación permitiría algún día prescindir de tratamientos con medicamentos que a menudo causan efectos secundarios molestos en personas con presión alta y otras condiciones graves.

Hoy, en la comunidad científica la mayoría coincide en que esas grandes esperanzas no eran realistas. La investigación ha demostrado que la biorretroalimentación puede ayudar en el tratamiento de muchas enfermedades y condiciones dolorosas. Ha mostrado que tenemos más control del que se creía sobre las llamadas funciones involuntarias del cuerpo. Pero también ha mostrado que la naturaleza limita el alcance de ese control. Quienes investigan intentan ahora determinar cuánto control voluntario podemos ejercer.

¿Cómo se usa hoy la biorretroalimentación?

Las técnicas clínicas de biorretroalimentación que surgieron de aquellos primeros procedimientos de laboratorio se usan hoy ampliamente para tratar una lista cada vez más larga de condiciones. Entre ellas:

- Migraña, cefalea tensional y muchos otros tipos de dolor
- Trastornos del sistema digestivo
- Presión arterial alta y su contrario, la presión arterial baja
- Arritmias cardiacas (alteraciones, a veces peligrosas, del ritmo del corazón)
- Enfermedad de Raynaud (un trastorno circulatorio que causa manos incómodamente frías)
- Epilepsia
- Parálisis y otros trastornos del movimiento

Quienes ofrecen entrenamiento en biorretroalimentación van desde profesionales de la psiquiatría y la psicología hasta dentistas, internistas, personal de enfermería y fisioterapeutas. La mayoría usa muchas otras técnicas además de la biorretroalimentación. Por lo general, a las personas en tratamiento se les enseña algún ejercicio de relajación. Algunas aprenden a identificar las circunstancias que desencadenan sus síntomas. También pueden aprender a evitar esas situaciones estresantes o a sobrellevarlas. A la mayoría se le anima a cambiar sus hábitos, y algunas reciben entrenamiento en técnicas especiales para lograr ese autocontrol.

La biorretroalimentación no es magia. No elimina enfermedades ni, por sí sola, devuelve la salud. Es una herramienta, una de las muchas que tienen los profesionales de la salud. Le recuerda al personal médico que la conducta, los pensamientos y las emociones influyen profundamente en la salud física. Y ayuda tanto a las personas en tratamiento como a su médico a entender que deben trabajar en equipo.

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Las responsabilidades de quien recibe el tratamiento

La biorretroalimentación exige mucho de las personas en tratamiento. Deben examinar su vida diaria para ver si están contribuyendo a su propio malestar. Deben reconocer que pueden, con su propio esfuerzo, remediar algunos males físicos. Deben comprometerse a practicar todos los días la biorretroalimentación o los ejercicios de relajación. Deben cambiar los malos hábitos, e incluso moderar algunos buenos. Y lo más importante: deben asumir buena parte de la responsabilidad de cuidar su propia salud.

¿Cómo funciona la biorretroalimentación?

Todavía no se puede explicar científicamente cómo funciona la biorretroalimentación. La mayoría de las personas que se benefician de ella aprenden a relajarse y a modificar su conducta. En la comunidad científica, la mayoría cree que la relajación es un componente clave del tratamiento con biorretroalimentación de muchos trastornos, sobre todo de los que causa o empeora el estrés. Ese razonamiento se basa en lo que se sabe sobre los efectos del estrés en el cuerpo. En resumen, el argumento es este: los acontecimientos estresantes producen emociones fuertes, que despiertan ciertas respuestas físicas. Muchas de esas respuestas las controla el sistema nervioso simpático, la red de tejido nervioso que ayuda a preparar al cuerpo para enfrentar emergencias “luchando o huyendo”.

El patrón típico de respuesta ante las emergencias probablemente surgió cuando los seres humanos enfrentaban sobre todo amenazas físicas. Aunque las “amenazas” con las que vivimos hoy rara vez son físicas, el cuerpo reacciona como si lo fueran: las pupilas se dilatan para dejar entrar más luz. Brota el sudor, lo que reduce la probabilidad de cortaduras en la piel. Los vasos sanguíneos cercanos a la piel se contraen para reducir el sangrado, mientras que los del cerebro y los músculos se dilatan para aumentar el suministro de oxígeno. El tubo digestivo, incluidos el estómago y los intestinos, se vuelve más lento para reducir la energía que se gasta en la digestión. El corazón late más rápido y la presión arterial sube. Normalmente, las personas se calman cuando un acontecimiento estresante termina, sobre todo si hicieron algo para enfrentarlo. Por ejemplo, imagine sus propias reacciones si camina por una calle oscura y oye que alguien corre hacia usted. Se asusta. Su cuerpo se prepara para defenderse de un atacante o para correr lo bastante rápido y escapar. Cuando logra escapar, poco a poco se relaja.

Si se enoja con su jefe, la situación es distinta. Su cuerpo puede prepararse para pelear. Pero como quiere conservar su empleo, intenta ignorar el enojo. De manera parecida, si de regreso a casa se queda detenido en el tráfico, no hay nada que pueda hacer para escapar. Estas situaciones pueden, literalmente, enfermarle. Su cuerpo se preparó para actuar, pero usted no puede hacerlo. Cada persona responde al estrés de manera distinta. En algunas, una función, como la presión arterial, se vuelve más activa mientras las demás siguen normales. Muchas personas expertas creen que estas respuestas físicas individuales al estrés pueden volverse habituales. Cuando el cuerpo se activa una y otra vez, una o más funciones pueden quedar hiperactivas de manera permanente. Con el tiempo, puede haber daño real en los tejidos del cuerpo.

La biorretroalimentación suele buscar cambiar las reacciones habituales al estrés que pueden causar dolor o enfermedad. Muchos profesionales clínicos creen que algunas de las personas que atienden han olvidado cómo relajarse. La retroalimentación de respuestas físicas, como la temperatura de la piel y la tensión muscular, da información que ayuda a reconocer un estado de relajación. La señal también puede funcionar como una especie de recompensa por reducir la tensión. Es como cuando quien enseña piano cambia el ceño fruncido por una sonrisa en cuanto su joven alumno por fin toca bien una melodía.

El valor de la señal como información y como recompensa puede ser aún mayor en el tratamiento de personas con músculos paralizados o espásticos. Con ellas, la biorretroalimentación parece ser sobre todo una forma de entrenar una habilidad, como aprender a lanzar una pelota. En lugar de mirar la pelota, la persona mira el aparato, que registra la actividad del músculo afectado. Quienes han sufrido un derrame cerebral y tienen brazos y piernas paralizados, por ejemplo, ven que alguna parte de sus extremidades afectadas sigue activa. La señal del aparato lo demuestra. Esta señal puede guiar los ejercicios que les ayudan a recuperar el uso de sus extremidades. Y quizá igual de importante: la retroalimentación les convence de que sus extremidades siguen vivas. Esa tranquilidad muchas veces les anima a seguir esforzándose.

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¿Debería probar la biorretroalimentación?

Si cree que podría beneficiarse del entrenamiento en biorretroalimentación, hable de ello con su médico u otro profesional de la salud, que quizá quiera hacerle pruebas para asegurarse de que su condición no requiera primero un tratamiento médico convencional. Quienes ofrecen biorretroalimentación de manera responsable no tratarán dolores de cabeza, hipertensión ni la mayoría de los trastornos hasta que usted tenga un examen físico completo. Algunos piden también pruebas neurológicas.

¿Cómo encontrar a alguien que ofrezca biorretroalimentación? Primero, pregunte a su médico o dentista, o comuníquese con el centro de salud comunitario, la sociedad médica o la sociedad estatal de biorretroalimentación más cercanos para pedir una referencia. Los departamentos de psicología o de psiquiatría de las universidades cercanas también podrían ayudarle. La mayoría de las personas expertas recomienda consultar solo a profesionales de la salud (por ejemplo, de la medicina, la psicología, la psiquiatría, la enfermería, el trabajo social, la odontología o la fisioterapia) con formación en biorretroalimentación.

En Psychotherapy.Com, tanto la Dra. Della S. Lusk, que atiende en español y en inglés, como Alethea Braun-Dunagan, M.A., LPC, que atiende en inglés, usan técnicas prácticas de biorretroalimentación en su trabajo con clientes.

Asociaciones profesionales

Asociación de Psicofisiología Aplicada y Biorretroalimentación (AAPB, por sus siglas en inglés; antes Biofeedback Society of America)
10200 W. 44th Avenue
Suite 304
Wheat Ridge, CO 80033-2840
Teléfono: 1-800-477-8892 / 303-422-8436
Fax: 303-422-8894
Correo electrónico: AAPB@resourcecenter.com
Sitio web: http://www.aapb.org

La AAPB es la asociación nacional de profesionales que usan la biorretroalimentación. Organiza un congreso nacional, ofrece programas de educación continua y publica una revista especializada, una revista de noticias y otras publicaciones sobre biorretroalimentación.

Biofeedback Certification Institute of America (BCIA)
10200 W. 44th Avenue
Suite 304
Wheat Ridge, CO 80033-2840

El BCIA se creó como un organismo independiente para otorgar una certificación nacional a quienes ofrecen biorretroalimentación.

Este material se obtuvo a través de:
Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.
División de Comunicación y Educación, Instituto Nacional de Salud Mental
Servicio de Salud Pública, Administración de Alcohol, Abuso de Drogas y Salud Mental
5600 Fishers Lane
Rockville, MD 20857 USA